Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha sentido la necesidad de construir y desarrollar nuevos objetos que faciliten su trabajo y mejoren su calidad de vida. Para ello ha contado con los conocimientos propios de su época y con los materiales que le rodeaban para construir herramientas y máquinas que han ido evolucionando en el tiempo.
Esta evolución tecnológica ha ido de la mano del descubrimiento de nuevas fuentes de energía -como es el caso de la energía eléctrica-, más limpias, fiables y económicas que han permitido introducir mejoras en los productos ya existentes, mejorando su funcionamiento haciéndolos más eficientes y ecológicos.
Éste, es el caso de la calefacción.