¿Cuál elegir? Calefacción eléctrica o gas
¿Se pregunta a menudo qué tipo de solución de calefacción debe utilizar? Calefacción eléctrica o gas es una pregunta importante que tiene implicaciones para la eficiencia energética de su hogar o propiedad.
Durante mucho tiempo, el gas fue considerado la forma más barata de calentar una propiedad. Es una de las formas más comunes de calentar los hogares del mundo.
La opción eléctrica, sin embargo, se ha convertido en una alternativa eficiente desde el punto de vista energético, con todas las ventajas de los antiguos acumuladores, pero sin ninguna de las desventajas. El abandono del gas está cobrando impulso, apoyado por una serie de factores cruciales:
Un sistema de gas consiste en una sola caldera que calienta el agua y luego la bombea a través de tuberías a los radiadores de toda la propiedad. También proporciona agua caliente a la cocina y los baños. A lo largo de los años, los sistemas de gas han permanecido en gran medida igual y han evolucionado poco.
Datos clave para decidir entre calefacción eléctrica o gas:
- Costes: Los costes de instalación de la calefacción a gas son mucho más elevados que los de la electricidad y no duran tanto como la media.
- Tecnología: Los sistemas eléctricos están aumentando en capacidad y reduciendo su precio.
- Ecología: Los consumidores son más conscientes de la necesidad de sistemas más limpios y eficientes que sean sostenibles.
Últimos avances en sistemas eléctricos Los sistemas eléctricos incluyen componentes eficaces y rápidos, nuevos e innovadores elementos térmicos y una programación sorprendente y de última generación.
Beneficios de los sistemas eléctricos
Versatilidad:
Los sistemas eléctricos son increíblemente versátiles, ya que se pueden utilizar tanto para productos de aire como de agua. Con un 64,7% de la energía utilizada en los hogares de la UE destinada a la calefacción, es crucial garantizar soluciones eficientes.
Instalación:
Los sistemas eléctricos son más fáciles y baratos de instalar. No requieren tuberías, respiraderos ni conductos, por lo que no hay restricciones de diseño ni problemas de planificación. Una simple conexión al circuito eléctrico es suficiente. Para propiedades nuevas, esto permite avanzar rápidamente en la construcción.
Con casi todos los radiadores eléctricos (como los nuestros), se proporciona una plantilla y un kit de instalación. Es un trabajo sencillo que implica taladrar, atornillar y conectar. Generan calor instantáneo al enchufarlos.
Por el contrario, instalar un sistema de gas puede llevar semanas, necesita nuevas tuberías, radiadores y una caldera instalada por un profesional certificado, lo que puede ser perjudicial para la propiedad.
Seguridad y ruido:
Los emisores eléctricos son más seguros que el gas, ya que no queman combustible para generar calor. Esto elimina riesgos como las emisiones de monóxido de carbono y las explosiones. Además, no hay tuberías llenas de agua, lo que reduce el riesgo de daños por fugas o roturas. Los sistemas de gas, en cambio, pueden ser más ruidosos.
Ecológico:
Aunque el gas es el combustible fósil más limpio, sigue siendo una fuente de emisiones de gases de efecto invernadero. Los sistemas eléctricos, por otro lado, son más limpios y respetuosos con el medio ambiente, sin gases contaminantes ni metales pesados.
Valor:
El gas es más barato por unidad, pero los costos totales de instalación, mantenimiento y funcionamiento, junto con la duración promedio, hacen que los sistemas eléctricos sean más económicos a largo plazo. Son 100% eficientes, lo que significa que toda la electricidad utilizada se convierte en calor.
Control:
Los sistemas eléctricos modernos incorporan Wi-Fi de serie, lo que permite controlarlos mediante aplicaciones como Rointe Connect. Esto reduce los costes anuales de calefacción hasta en un 30%. Los sistemas de gas, en cambio, requieren la compra e instalación de termostatos adicionales.
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